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Emiliano · · 10 min Actualidad

La Lumix L10 trae el AF de las full-frame a una compacta

Parecía que el mercado de las cámaras compactas para entusiastas estaba en coma, con los últimos lanzamientos serios datando de 2019. Pero Panasonic acaba de mover una ficha muy interesante con la Lumix DC-L10, una cámara que, a primera vista, podría parecer una sucesora de la querida LX100 II, pero que en realidad es el comienzo de una línea completamente nueva. Y vaya si arranca con todo: le metieron el mismo sensor y el sistema de autofoco por detección de fase de sus hermanas mayores, las G9 II y la flamante GH7.

Estamos hablando de una compacta con un lente zoom luminoso que ahora tiene el cerebro y los reflejos de una cámara profesional. Esto la saca de la categoría de “camarita para llevar en el bolsillo” y la pone en un lugar mucho más serio. La pregunta del millón, claro, es si el precio acompaña esta ambición.

El corazón de la bestia: sensor Cuatro Tercios y un lente conocido

Lo primero que llama la atención de la L10 es que lleva adentro el mismo sensor BSI CMOS Four Thirds de 26.5MP que encontrás en las cámaras de lentes intercambiables más potentes de la marca. Esto ya es una declaración de principios. A diferencia de las compactas con sensores de 1 pulgada, como las Sony RX100 o las Canon G7X, acá tenemos una superficie de captación mucho mayor (225mm²), lo que se traduce en mejor rendimiento con poca luz y mayor rango dinámico.

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Panasonic repite una jugada que a mí siempre me gustó mucho en la serie LX: el sensor es “multi-aspecto”. La cámara no usa la totalidad de los 26.5 megapíxeles para una sola foto. En su lugar, recorta el círculo de imagen del lente para mantener el mismo ángulo de visión diagonal ya sea que dispares en 4:3, 3:2 o 16:9. Esto significa que no perdés cobertura angular al cambiar de formato, algo que en otras cámaras te obliga a dar un paso atrás. En la práctica, la resolución máxima que obtenés es de 20.4MP en el modo 4:3, que sigue siendo un salto respetable desde los 17MP de la LX100 II.

El lente es un viejo conocido, pero no por eso menos efectivo. Es un 24-75mm (equivalente) con una apertura F1.7-2.8 y estabilización óptica de imagen (OIS). Es un rango focal súper versátil para fotografía de calle, viajes y retratos casuales. La luminosidad es excelente en el extremo angular y muy decente en el teleobjetivo. El zoom es motorizado, y según los primeros reportes, tarda un par de segundos en recorrer todo el rango, lo cual no es ideal para reacciones rápidas pero es el precio a pagar por la compacidad.

El gran salto: Autofoco por detección de fase

Si el sensor es el corazón, el nuevo sistema de autofoco es el cerebro y el sistema nervioso. Por primera vez en una compacta de este estilo de Panasonic, abandonan el DFD (Depth from Defocus) basado en contraste y adoptan un sistema híbrido con detección de fase, el mismo que debutó en la S5II y que ahora está en toda la gama alta de la marca. Mamita querida, la diferencia que esto hace.

Este sistema no solo es más rápido y decisivo para enfocar, sino que trae consigo un reconocimiento de sujetos que está a otro nivel. La L10 puede identificar y seguir:

  • Humanos (cuerpo, cara, ojo)
  • Animales (incluyendo ojos)
  • Autos
  • Motocicletas y bicicletas
  • Trenes
  • Aviones

Además, gracias al aprendizaje automático, puede priorizar partes específicas de un sujeto, como el casco de un piloto de carreras o la cabina de un avión. Esto es tecnología de punta que hasta hace un año estaba reservada para cámaras que costaban el doble o el triple.

La implementación, sin embargo, tiene sus particularidades. La L10 no tiene un joystick de AF. Toda la selección del punto de enfoque se hace a través de la pantalla táctil (que se puede usar como touchpad mientras mirás por el visor) o con el controlador de cuatro vías. No es el fin del mundo, pero si venís de una cámara con joystick, te va a llevar un tiempito acostumbrarte.

El sistema de seguimiento parece robusto. Cuando reconoce un sujeto, lo sigue por el cuadro. Si lo pierde, a diferencia de otros sistemas, no se vuelve loco buscando cualquier otra cosa; el punto de AF se queda quieto donde estaba, esperando a que el sujeto vuelva a entrar o a que vos elijas otro. Esto da más control, aunque a veces requiere que actives y desactives el reconocimiento de sujeto manualmente si la escena es muy confusa.

Ergonomía y controles: un cuerpo sólido y personalizable

Acá hay un cambio de filosofía importante respecto a la LX100 II. La L10 es notablemente más grande y pesada, con un tamaño que se acerca más al de una Fujifilm X100VI que al de una Sony RX100. Pesa 508 gramos, así que de “bolsillera” tiene poco. A cambio, tenés un cuerpo de metal que se siente muy sólido, con un buen agarre y espacio de sobra para los controles.

Panasonic abandonó los diales dedicados para velocidad de obturación y compensación de exposición que definían a la LX100. En su lugar, la L10 adopta un enfoque más moderno y personalizable. El dial de velocidad ahora es un dial de modos (PASM) estándar. El dial de compensación de exposición es ahora un dial de control personalizable.

El lente sigue teniendo su anillo de apertura con clics, que se siente muy bien. También hay un segundo anillo de control personalizable (por defecto controla el zoom) y un interruptor de cuatro vías en el propio barril del lente, que por defecto cambia la relación de aspecto pero que se puede remapear para casi cualquier cosa. La idea es que puedas configurar la cámara a tu gusto para no tener que entrar casi nunca al menú principal.

El visor electrónico (EVF) es otro punto fuerte. Es un panel OLED de 2.36 millones de puntos, brillante y de alta resolución. Lo más importante, según los reportes, es que se deshicieron del “color tearing” o desgarro de color que afectaba a los visores de tipo “field sequential” de la serie LX100. La pantalla trasera también es una mejora masiva: un panel de 3 pulgadas y 1.84 millones de puntos, totalmente articulado.

Video: una GH7 en miniatura (con asteriscos)

Gracias a que comparte sensor y procesador con la GH7, las capacidades de video de la L10 son, sencillamente, espectaculares para una cámara de este tamaño. No vas a encontrar códecs complejos como ProRes, pero la lista de opciones es larguísima.

  • Grabación 5.2K “open-gate” en 4:3 hasta 30p. Esto es genial porque te permite grabar con todo el alto del sensor y luego reencuadrar a formato horizontal o vertical sin perder calidad.
  • Grabación 4K full-width hasta 120p para cámara lenta de alta calidad.
  • Perfiles Log y HLG para un mayor rango dinámico y flexibilidad en postproducción.
  • Sistema Real-Time LUT, que te permite cargar tus propios perfiles de color (LUTs) y grabar con el look final ya aplicado, tanto en video como en JPEG. Hay un botón dedicado para esto.
  • Nuevos perfiles de color integrados, como L.Classic y L.ClassicGold, inspirados en película.
  • Un nuevo códec MP4 (Lite), diseñado para generar archivos de buena calidad pero más livianos, ideales para pasar al teléfono y subir a redes sociales.

Todo el sistema de autofoco con reconocimiento de sujeto funciona también en video, lo cual es una ventaja enorme. Tenés entrada de micrófono de 3.5mm y una zapata multifunción que es compatible hasta con el accesorio XLR2 de Panasonic para audio profesional.

Pero no todo es perfecto. Hay algunas omisiones que los videógrafos más serios van a notar:

  • No tiene salida de auriculares para monitorear el audio.
  • No tiene herramientas de exposición como el “false color”.
  • No permite usar ángulo de obturación (shutter angle) en lugar de velocidad de obturación.

Es una cámara de video increíblemente capaz, pero está claro que Panasonic ha simplificado algunas cosas para no canibalizar a sus modelos superiores y para mantener la experiencia de usuario más directa.

El mercado de las compactas: ¿dónde se para la L10?

La L10 llega a un mercado que es un páramo. Sus competidoras más directas con lente zoom, la Sony RX100 VII y la Canon G7X III, salieron en 2019. Tecnológicamente, es como comparar un smartphone de hoy con uno de hace cinco años. La L10 las supera en casi todo: tamaño del sensor, sistema de AF, resolución del EVF y la pantalla, y sobre todo, en las capacidades de video. Claro que también es más grande, pesada y, con un precio de $1499, bastante más cara.

Si la comparamos con las reinas del lente fijo, como la Fujifilm X100VI o la Ricoh GR III/IV, la propuesta es diferente. Esas cámaras apuestan por la simplicidad de una única focal. La L10 ofrece la versatilidad de un zoom. Es una cuestión de filosofía de disparo. Lo que sí comparten es un tamaño similar y un enfoque en la experiencia de uso y la calidad de imagen.

Finalmente, no hay que confundirla con las cámaras de vlogging como la Sony ZV-1 II. Aunque la L10 puede grabar video excelente, su diseño está pensado para fotógrafos: tiene un visor de primera, muchísimos controles manuales y una ergonomía para disparar, no para grabarse a uno mismo con el brazo extendido.

Precio y disponibilidad

La Panasonic Lumix DC-L10 estará disponible a partir de junio. El precio de lista es de $1499 para las versiones en negro y plateado.

Además, habrá una edición especial “Titanium Gold” por $1599, que por esos $100 adicionales incluye un botón de obturador roscado, una correa de cuero y una tapa de lente automática que se abre y cierra sola. Esta tapa, por suerte, también se podrá comprar por separado para los modelos estándar.

Para mí, Panasonic está haciendo una apuesta muy valiente. En lugar de dejar morir un segmento, lo ataca con su mejor tecnología. La L10 no es una cámara barata, y definitivamente no es para todo el mundo. Es para el fotógrafo entusiasta que quiere la máxima calidad y versatilidad en un paquete integrado, sin la complicación de andar cambiando lentes, y que está dispuesto a pagar por tener lo último en tecnología de autofoco y video. Si esa apuesta le sale bien, podríamos estar viendo el renacimiento de una categoría que muchos dábamos por perdida.