Nuestro segundo día en Villa La Angostura arrancó con un desayuno con vista a Bahía Manzano. Si bien no arrancamos nuestro primer desayuno en el hotel que habíamos reservado, debido a un pequeño malentendido con las fechas, teníamos una vista espectacular hacia Bahía Manzano. Luego del desayuno, dimos unas vueltas por el centro de Villa La Angostura y nos acercamos al Puerto en La Brava para sacar los pasajes y hacer la excursión al Bosque de Arrayanes por la tarde.

En ese momento me junté con Alexis, mi amigo de toda la vida con el cual empecé mis viajes de mochilero allá por el 2000.

Ellos estaban parando en Bariloche y vinieron a pasar el día a Villa La Angostura por lo que nos juntamos para ver si hacíamos algo juntos. Por cuestiones de horarios no pudimos, pero como se quedan en Bariloche hasta la misma fecha que nosotros, seguramente hagamos algo allá.

Después de sacar los pasajes fuimos a almorzar a un lugar que da sobre La Mansa, ahí cerquita de La Brava, llamado “El viejo Coihue”. El lugar era simplemente mágico, con un balcón de pasto con vista al lago y las montañas, almorzando con una cervecita bien helada al sol.

Balcón Viejo Coihue

La Brava, Villa la Angostura

Despés del almuerzo volvimos al hotel para acomodar nuestras cosas y dormir una siesta para luego partir a las 17.15 para el puerto y hacer la excursión.

Durante el viaje hacia el Bosque de Arrayanes nos encontramos con una gaviota que revoloteaba alrededor del catamarán. Para el asombro de todos los que estabamos arriba, volaba MUY cerca. Tanto que una persona se animó a poner una galletita en su mano, y al extenderla, la gaviota se acercó hasta picotearla de su mano. Todos estabamos asombrados, por lo que esto se repitió en varias ocasiones, y no faltaron mis fotos de ese momento y de nuestra amiga.

Gaviota

Gaviota

Gaviota

Gaviota

Gaviota

Gaviota

Gaviota

Una vez en el bosque de Arrayanes nos separamos del resto de la gente que seguía a la guía turística para meternos en la famosa casita para tomar un café y un alfajor casero. Dimos unas vueltas, sacamos unas fotos y ya era hora de volver al catamarán.Durante la vuelta hacía algo más de frío por lo que nos dejaron entrar en la cabina del capitán. Los comentarios de la gente sobre la guía y el recorrido no fueron del todo buenos. Algunos se quejaron de que hubiese estado bueno pasar un rato en la casita para tomar algo. Lástima por ellos, nos hubiesen seguido a nosotros. A lo sumo si querían enterarse de la historia del bosque de arrayanes podían hacerlo cómodamente desde sus casas.

Bosque de Arrayanes

Bosque de Arrayanes

Bosque de Arrayanes

Bosque de Arrayanes

Cuando llegamos volvimos al hotel a bañarnos y a prepararnos para salir a cenar, cosa que no hicimos porque estábamos MUY cansados.

¿Qué tendrá el aire que te da tanto sueño?