Esta es la crónica de una muerte que no fue.

De cómo fue que mi querida compañera se puso a dormir un rato hasta que la pude despertar de su letargo.

El principio del fin

Había salido en el auto con el objeto de hacer algunas fotos en las afueras de Miramar. Hacia el norte, había observado unos acantilados que tentaban mis ojos y hacían imaginar tomas maravillosas en un atardecer.

Monté a mi querida Palm T|X en su porte Arkon para que junto a su compañero GPS Garmin 10x trazaran el trayecto para así posteriormente georreferenciar mis tomas.

Todo iba bien hasta que llegamos a uno de los objetivos fotográficos. Esta sería una foto familiar, ya que por ser el único que empuña una cámara en mi familia estoy condenado a no aparecer en casi ninguna toma. Esto sería diferente.

Aposté a mi familia en el acantilado, observé todas las condiciones, planté el trípode, programé el disparador automático a control remoto con delay de 2s en mi Nikon D40, desmonté mi Palm de su soporte para que dejara sus actividades de enlace con el GPS y pasara a ser mi control remoto infarrojo, para así disparar la deseada foto familiar. Cambié de programa, pregunté: “¿están listos?, SIIIII me respondieron con el fastidio habitual. Presioné el botón virtual que dice “disparo” en la pantalla de la PDA… No pasó nada. La Palm se había apagado. Todos los efuerzos para revivirla fueron vanos.

Terminé la única foto de esa salida, haciéndola con el disparo automático de 10s. Nota: no es válido preguntar por qué no lo hice de entrada así, recuerden que este sitio es Geek…

El enojo a flor de piel (calentura, le dicen por estos lares). Me había quedado sin mi Palm en medio de las vacaciones. ¿Qué significaba?. Que no tendría quien me guíe o indique rutas alternativas en mi camino de vuelta al hogar ya que había rutas cortadas por inundación (S. A de Areco), había que posiblemente desviar en Bs. As. por la llegada del Dakar; no más control remoto de mi cámara, no mas control remoto del Directv (habíamos llevado los 2 deco a Miramar como todos los años, pero en este nos olvidamos de ambos controles remotos), no más notas de ideas que quisiera registrar, no mas notas de referencias de las fotos que saqué para no olvidar, no mas… no mas…

Fue tal mi enojo (calentura, bah!) que decidí comprar una netbook y dejar allí postrada a la Palm ante su insistencia de no volver a la vida, por mas tipo de reset que le hacía, e incluso dejarla descargar por varios días, para luego intentar “revivirla”.

Compré una netbook Commodore en un Garbarino de calle La Rioja en Mar del Plata, Pasé un par de días tomando café para ocupar el Wi-Fi de un bar y descargar los programas necesarios, al menos los indispensables para disponer del servicio de GPS. Pero eso es harina de otro costal.

¡Lázaro, levántate y anda!

Llegué a Tucumán, como saben, donde resido. Luego de retomar y estabilizar mis tareas laborales se me ocurrió intentar una resucitación. Había decidido que serían sólo los intentos de esa noche, de otro modo la dejaría descansar en paz.

Busqué en internet los problemas similares a los míos. Vi las 8 (a 1001) formas de reset. Pero recordé y me propuse tratarla como si recién la sacara de su caja como hace 4 años. Así es que la conecté al cable con conector USB más el cable de carga con el transformador. La dejé reposar dandole alimentación por 5 minutos, me parece que la ansiedad hizo que fueran sólo 3. Y le hice un reset presionando y liberando el botón de encendido…

Pantalla blanca, logo de Palm color naranja y barra de progreso corriendo como la primera vez. Batería en 0%, y la fecha en 01/01/05 con sede en Buenos Aires. ¡Había vuelto a la vida!

Rapidamente fui a ver si estaban todos los programas. Así era, todo intacto.

La dejé cargar con el USB y el transformador hasta que estuvo en 100%. Luego verificar qué había pasado, revisar el GPS. Corrí el programa Mobile XT y grande fui mi sorpresa cuando ví que el autito que indica la posición estaba en el acantilado al lado del mar tal cómo sucedió hasta antes de tomar la foto…

Mi fiel compañera se había tomado un descansito y ya estaba en forma nuevamente para seguir acompañandome y dando me servicio al igual que una Victorinox lo hace con un guardia suizo.

Moraleja

No desesperar, intentar lo posible y dejar lo imposible para mas adelante y con tranquilidad. Analizar la situación e intentar la solución elegida.

Si no lo hacen así se convertirán en un geek con una netbook y una Palm que compiten por ver quién sale de paseo con su dueño…