En un determinado momento de nuestras vidas decidimos experimentar con la fotografía. En los tiempos actuales la mayoría empieza con una digital Point & Shoot (apunta y dispara), otros mas viejos como yo empezamos con las entonces denominadas pocket, cámaras de visor directo y rollo a casette de 110 mm, las Point & Shoot (P&S) de entonces (¡qué épocas!).

Pasa un tiempo, nos pica el bichito del arte, queremos avanzar y dejar de hacer fotos ocasionales, viajes o cumpleaños, miramos nuestra P&S y se desmoronan nuestras expectativas, creemos que con ella no llegaremos a mucho o que nuestras habilidades no son suficientes. Es muy fácil caer en estas trampas mentales.  Identifiquemos cuáles son para evitarlas.

Mis fotos son malas

Todos empezamos en algún momento y no conocemos nada. Así es que durante ese período seguramente tendremos muchas malas fotos (algunos permanecemos en ese estado 😉 ). La cura para ello es practicar, sacar muchas fotos, pero no como una repetición sin sentido, sino pensando qué es lo que se hizo mal y modificarlo en la próxima toma. ¡Ojo!. No debemos caer en la trampa de creer que inmediatamente estaremos sacando excelentes fotos. Si perseveramos, veremos que cada nueva foto será un poco mejor que la anterior.

Si estamos en el mundo digital tenemos la facilidad de poder ver inmediatamente los resultados, corregirlos en una próxima toma y en caso de que no nos gusten poder borrarlos. El costo es mínimo y el tiempo un instante: buena combinación.

Mi equipo no es bueno

Tener un equipo caro no nos asegura buenas fotos. Soy un convencido que la diferencia la hace lo que está detrás del equipo: el fotógrafo. ¿Un equipo caro ayuda? ¡Por supuesto! Nos facilita las cosas. Hoy la tecnología nos hace llegar donde en otro momento no hubiéramos estado. Para eso está y hay que aprovecharla. De eso se trata: si no conocemos nuestro equipo poco podremos hacer. Entonces deberemos conocerlo a fondo para obtener de él todo su potencial. Podemos empezar por dos cuestiones fundamentales: a) leer el manual y b) consultar con quienes tienen el mismo equipo. Para ello hay foros como Fotogeek 😉

Tampoco es necesario tener un arsenal de cuerpos y lentes. Un cuerpo y un lente fijo (prime) de 50 mm podrán hacer deleitar a los ojos de cualquiera. Incluso para el conocimiento del equipo es buena práctica empezar con un objetivo de longitud focal fija, esto nos ayudará sobre todo en el encuadre obligándonos a mover nuestra posición para obtener la composición deseada. Algo a que los zoom nos mal acostumbraron quizás. Sugerencia: si tenemos un zoom, probar de fijarlo en una determinada longitud focal y hacer nuestras fotos de ese modo. Interesante experiencia…

Por cierto, les sugiero que a pesar de tener un equipo avanzado como una Nikon D90, D300, Canon EOS Mark…, etc; no tener vergüenza o que se genere un hipotético descrédito porque disparamos en modo AUTO, o quizás incluso en modo P. No señor. Es más, sugeriría comenzar por allí justamente, ello nos permitirá concentrarnos en la composición y las luces (muchas veces conceptos olvidados) y que la máquina haga lo suyo, que está muy bien programada para hacerlo, incluso tendremos la ventaja de luego examinar los datos EXIF para aprender viendo.

No lo estoy haciendo bien

El mejor remedio: el conocimiento. Adquirirlo de cualquier forma, ya sea a través de un curso presencial (todavía considero que es mejor presencial, ¿será la vejez?) u on line, consultar en foros (¡bendita internet!), leer mucho, hablar con expertos o al menos con gente de experiencia sobre técnica fotográfica, no olvidarse de ello. Al fin y al cabo la fotografía es el manejo de la composición y de la luz, no olvidarlo. Podremos manejar muy bien nuestro equipo, pero si no hay conocimiento mínimo de estos conceptos, acompañados de la base de la técnica fotográfica (saber que es una velocidad de obturación, apertura de diafragma, cómo se relacionan, profundidad de campo, etc;) no pasaremos de ser uno mas de los que apuntan y disparan. Manejando estos conceptos tendremos más dominio de las situaciones que se nos presentan y como enfrentarlas exitosamente.

Me gustaría llegar a más, pero…

…pero qué?. Hacer lo de siempre y como con cualquier cosa: perseverar. Y eso significa sacar fotos y analizarlas críticamente. Mirar las de otros y hacer lo mismo. Si es un profesional mejor. Insisto no preocuparse tanto por el equipo, concentrarse en la diferencia: el fotógrafo.

No sé manejar o no tengo Photoshop (o cualquier programa de edición)

No es imprescindible. Si bien hay detalles que podremos corregir en una post producción, magicamente una foto no se convierte de patito feo en cisne si no tiene calidad de tal. Dicho menos poeticamente: si una foto es mala, lo seguirá siendo por más post edición que le hagamos. Primero concentrarse en obtener buenas imágenes, al menos lo suficiente como para que pasen por una postedición.

Pero el Photoshop ayuda… Sí por supuesto y hay maravillas hechas con programas de edición, pero es como un edificio, si no hay bases y cimientos firmes, se cae.

No tengo dinero para comprar programas de edición… pues hay software libre que nos dan las mismas posibilidades, sino hechenle una mirada a GIMP. Es solo un ejemplo, las alterantivas no se quedan allí. Incluso el mismo Photoshop es gratis en su forma on line, al menos hasta ahora.

Editado: Nunca se les ocurra sacar una foto pensando “Total después lo arreglo en Photoshop”. ¡Nunca!

Seguramente esta lista no se agota aquí, pero estas son las expresiones mas comunes que escuché como dificultades para aventurarse en este fantástico mundo de la fotografía. No nos dejemos vencer y hagamos caso al poeta: Caminante no hay camino, se hace camino al andar…