Evan Killham para Cult of Mac

A recent study that measured the brain activity of people using the Apple Watch suggests that even the most skeptical of users came to like the wearable after some hands-on time with it.

Algunos pueden tildar al artículo de tendencioso por estar publicado en un sitio que habla por lo general de cosas de Apple, pero no debería sorprenderte si realmente pudiste tener uno durante al menos un día.

Todavía recuerdo cuando le regalé el Apple Watch a mi mujer. Se lo di sin darle demasiadas explicaciones. Mientras se cambiaba en la habitación, le sonó el teléfono en el living. Ni bien empezó a caminar para ir a buscarlo, sintió las vibraciones en su muñeca. Miró y era su madre que la llamaba junto a dos íconos de “atender” y “colgar”. Atendió y dijo: -“Mamá…te estoy hablando desde el reloj”.

Si bien sabía que se podía hacer eso, el sólo hecho de hacerlo sin ser consciente de que podía hacerlo le sacó una sonrisa y le hizo al reloj ganarse un espacio en vestimenta de todos los días.

Y como a toda mujer, también le vino bien al no tener que estar buscando el teléfono en la cartera durante varios segundos cuando alguien la llama. Incluso le permite no perderse más las llamadas que antes no escuchaba cuando estaba en la calle.