Me llamó la atención el viernes pasado cuando pasaba por Loyola y Darwin un grupo de chicos y chicas meticulosamente pintando graffitis en las paredes de la fábrica de soda que en esa esquina se encuentra.

Cuando los vi al principio los dibujos no tenían mucho sentido y hasta se me vino a la cabeza la palabra “vandalismo”…jaja, ya sé un poco exagerado 🙂

Cuando hoy vine al trabajo me encontré con que lo que antes parecía un mamarracho, ahora tenía mucha más onda.

Uno puede estar a favor o en contra de este tipo de prácticas, pero desde mi humilde opinión esta manifestación de la expresión me pareció muy buena. Incluso queda mejor ahora de lo que era antes 🙂

Grafittis en Buenos Aires