El día de ayer fué muy especial para todos. Mauricio Macri asumió como flamante presidente de la República Argentina.

El miércoles a las 12 de la noche, cuando iniciaba legalmente su mandato, la gente gritaba por los balcones de euforia. Muchos insultaban a la saliente presidente Cristina Kirchner y otros alentaban al nuevo entrante. Pero más allá de los gritos, los bocinazos no paraban de sonar como si fuera una final del mundo ganada por Argentina.

Una multitud de personas se juntó en Av Del Libertador, en el edificio de Mauricio para saludarlo. Aprovechando que lo tenía cerca, fuí a ver de que se trataba todo.

La gente llegaba por Libertador (una avenida muy ancha) y literalmente tiraba los autos donde podía para bajarse a saludar.

En más de una oportunidad Mauricio y Juliana, su esposa, salieron a saludar cosa que producía que la gente estallara en gritos.

Entrado el día, todo el mundo sabía que Mauricio saldría de la casa luego de la jura de María Eugenia Vidal como Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, en La Plata, para dirigirse a su propia jura en el Congreso. Así que el tumulto se juntó otra vez pero esta vez con mucha más gente. El clima de alegría que se vivía era imposible de pasar desapercibido.

Y la fiesta siguió con todo el evento planificado para tal ocasión.