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Abadía Benedictina Cristo Rey – El Siambón – Tucumán

Escrito el Wednesday 28 Apr 2010 en Marcelo por | | Sin comentarios

… Por eso es que decidí realizar una escapada hacia allí, con el fin de disfrutar en familia de una tarde distinta y también de un desafío inesperado como era el de plasmar en el sensor de mi cámara el entorno en el que estaba inmerso.

Allí todo es naturaleza, aire puro, tranquilidad. A tal extremo que la reflexión, aún en el ejecutivo mas estresado, se vuelve un acto orgánico, casi reflejo.

Esta sensación se potencia en el mismo momento en que se cruza el dintel de la puerta de entrada de la Iglesia Cristo Rey. Es de una belleza simple, minimalista, pero que -paradojicamente- colma nuestros sentidos.

La visión es lo que primero acusa recibo, la penumbra del templo calma nuestras pupilas. Hay todo para admirar, pero nada nos encandila.

Cuando la vista termina de acostumbrarse y admirar el interior de la iglesia, los oídos llaman nuestra atención: en primera instancia un zumbido, signo inequívoco que manda nuestro cerebro ante la falta de ondas sonoras… Luego, parafraseando al famoso tema de Simon & Garfunkel, los sonidos del silencio.

Allí es cuando el tacto a través de la piel nos hace dar cuenta que el revestimiento de piedra en los muros y madera en los techos es la combinación ideal que nos hace perder la noción de la temperatura, todo está en equilibrio, no importa el exterior.

Esa atmósfera en equilibrio hace que el olfato se percate de los aromas provenientes de la foresta de pinos y las flores que rodean el lugar.

El monasterio benedictino Cristo Rey fue fundado el 7 de abril de 1956. La abadía fue construida con piedras de los ríos y con madera de los bosques de la zona.

El altar es una roca extraída del Río Grande, a ocho kilómetros de la abadía. Para colocarla, trabajaron desde las 8 hasta las 23. Al pie del altar se colocó una “conana”, un recipiente donde los indígenas molían el maíz, como símbolo de unidad entre la comunidad de los monjes con los habitantes de la zona.

En febrero de 1964, el artista porteño Ballester Peña realizó los murales de la Iglesia: el Cristo Rey resucitado, en el frente, y la Virgen con el Niño, en el lateral sur. En setiembre de 2003, el padre Rubén Leikán, monje de la abadía del Niño Dios, pintó la imagen de San Benito.

El monasterio proporciona trabajo a las comunidades vecinas en las forestaciones de pinos, eucaliptos, frutales -entre ellos, nogales- con el asesoramiento del INTA. Además, hay una fábrica de dulces, un colmenar, un laboratorio de cremas y fitoterápicos y una cortadera de piedras. Al pie del monasterio se pueden comprar los productos que fabrican los religiosos. También se dispone de un camping donde hay mesas, sillas y bancos dispuestos bajo los árboles donde se puede disfrutar de una rica merienda acompañada por estas exquisiteces en un entorno único.

Se puede disfrutar de esta belleza a menos de 60 Km al noroeste de San Miguel de Tucumán, enclavado a 1000 mts de altura, en el marco maravilloso que dan los cerros tucumanos.

Trayecto desde San Miguel de Tucumán a El Siambón.

Detalle en Google Earth del enclave de la Abadía.


Salida Fotográfica en Tucumán: Chicligasta – Simoca – Atahona – Lules

Escrito el Saturday 24 Apr 2010 en Marcelo por | | Sin comentarios
    Junto a Osvaldo Nieva (Paulote en el foro) organizamos una salida fotográfica, lo que en nuestro foro le llamamos un Safageek, neologismo que utilizamos para identificar que es un safari de Fotogeek.Osvaldo estaba munido de su Nikon D90 y una variedad de lentes entre ellos un gran angular Tokina 12-24mm que es una maravilla, mientras que yo estaba con mi Nikon D40 y 3 lentes, todos Nikon: un 18-55mm f/3,5-5,6 VR, el 55-200mm f/3,5-5,6 VR y un prime 50mm f/1,8 que es una delicia.Acordamos que nuestro punto de inicio sería el extremo sur de nuestro raíd: Villa Chicligasta.

    Itinerario Raid Tucma

    Villa Chicligasta

    Empezamos por Chicligasta, donde existe la iglesia más antigua de Tucumán: me refiero a las que aún están consagradas. Aunque el edificio es del siglo XVIII, dos siglos antes las crónicas ya mencionaban al “curato de Chicligasta”, por lo que se presume que ésta se construyó sobre las ruinas de otras anteriores:

    En la zona, la gente vive humildemente, en una economía de subsistencia. Aquí, un torno de madera para amasar el pan:

    Y se movilizan en sulky, un carruaje ligero, de un solo caballo, que permite vadear lodazales y campos de arena:

    No pudimos entrar al templo, porque la cuidadora estaba durmiendo la siesta (institución sagrada en las provincias del norte). Pero pudimos fotografiar el interior desde el coro, accediendo por una escalera externa a tal fin.

    Otra institución es el típico “machao”, borrachín amable y guía turístico que vive en los recovecos del edificio. Cuando le tomamos una foto y se las mostramos, atinó a decir: “La pucha, hoy no mi peinao”, quejándose de no poder estar a la altura de la improvisada sesión fotográfica por estar despeinado.

    Los pocos vecinos que pasaban a esa hora estaban azorados por la importancia que estos “porteños” le daban al curda (en el campo tucumano, todo tipo con auto y cámaras fotográficas es “porteño”. Qué le vamos a hacer…)

    Simoca

    Después nos fuimos a la feria de Simoca, que funciona hace 300 años. Allí Osvaldo compró un quesito, pan casero y unos ajíes picantísimos, y probó pastel de novios, una especie de tarta con relleno de gallina, cerdo y arrope o pelones, con una cubierta de merengue. Es un plato en extinción, pero se crió comiéndolo en las bodas y cumpleaños familiares. Y lo extraña…

    Los ajíes eran un festival de colores…

    Unas cocineras gorditas se apuraban para hornear sus empanadas

    Simoca, como la mayor parte de las localidades de Tucumán es una zona donde el cultivo de la caña de azúcar cubre la mayor parte de su superficie. En la feria, se lo evoca a través de una réplica de las viejas carretas cañeras que eran tiradas por bueyes o caballos.

    Atahona

    Pasando por esta localidad a la vera de la ruta, ya de regreso, encontramos unas ruinas a las que Osvaldo en sus viajes nunca le había dado mayor importancia, pero como la curiosidad era importante decidimos detenernos. Tomamos nuestras fotos sin saber de qué se trataba: parecía una iglesia antigua, casi destruida. Un día después, el domingo, le mandé a Osvaldo un mail con un link sobre una nota que había publicado el diario La Gaceta. Se trataba del antiguo convento de San Antonio de Padua.

    La evidencia de que era un convento es esta pared que contenía a la imagen del Santo y donde estaba el altar de la capilla del mismo.

    Lules

    Satisfechos con nuestras tomas (al menos por la cantidad ;-) )decidimos continuar hacia el norte, para visitar las Ruinas Jesuíticas de San José de Lules.

    Como las están remodelando, no hubo fotos “limpias”: por todas partes hay andamios y puntales de paredes.

    El edificio original tiene unos 400 años, y los terrenos cercanos fueron la primera plantación importante de caña de azúcar en el Tucumán. En 1767, el rey español Carlos III expulsó a los jesuitas de América, destruyendo su obra educadora y transfiriendo sus cuantiosas posesiones a la orden de Santo Domingo, quienes se hicieron cargo y remodelaron el edificio a como lo vemos actualmente, en 1781.

    Allí se albergaron próceres de la Independencia como Fray Justo Santa María de Oro y Manuel Belgrano, quien se repuso en el lugar de sus heridas en combate. La imagen que preside el altar (San José y el Niño) es original de la orden jesuítica, es decir que pasa de los 300 años.

    Hay más fotos en la Galería, mas abajo.

    Saludos, espero que les guste y no dejen de comentar.

    Nota: Para el que le interese las coordenadas GPS, las fotos de Marcelo están georeferenciadas en su Flickr

Galería


    ¿Lightroom en una netbook con Windows 7 Starter?

    Escrito el Tuesday 2 Feb 2010 en Marcelo por | Tags | Sin comentarios

    ¿Es posible correr un software de edicion (y catalogación) de imágenes en una netbook?.

    En este artículo les cuento mi experiencia, que no pretende ser ni exhaustiva, ni definitiva.

    Seguir leyendo »